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domingo, 16 de septiembre de 2007

¿Críticos o cítricos? (opiniones... ¿sostenibles?)


Anoche me quedé viendo la película "Una canción del pasado" protagonizada por John Travolta y Scarlett Johansson. Travolta está magnífico (Fausto Fernández, crítico de la revista Fotogramas, dice que está como para hacer poner de rodillas y pedir perdón a todos sus detractores...). No voy a añadir nada más, ni quito ni pongo coma.

Scarlett Johansson hace también una interpretación increíble, llena de medida, sensibilidad, sensualidad y sutileza, como nos tiene acostumbrados... Algunos críticos, incapaces de ver más allá de sus narices y profesionalizados en el arte de proyectar sus propias frustraciones sobre todos aquellos que SI se atreven a crear algo, hacen comentarios del tipo: "ni siquiera Scarlett es capaz de salvar la película con su mirada lánguida y esa actitud desmayada...". Hace falta ser un poco desalmado para no ser capaz de ver el alma de Scarlett saliendo a través de sus ojos. Interpreta con una sinceridad deslumbrante, como si no interpretara, como sólo saben hacer los grandes. En un segundo puede incendiar el mundo con su mirada.

El voto del público para esta película, veo en una página web de temas cinematográficos, está sobre un ocho, el de los críticos consultados es de un cuatro, siempre sobre una escala de diez.

Siempre lo he sabido, pero ahora confirmo de forma digamos matemática, que cualquier ciudadano medio interesado por el cine me dará una versión, el doble de fiable, de la película que la de la mayoría de los críticos, salvo honrosas excepciones como la del ya citado Fausto Fernández.

Dicen que hay dos tipos de personas: los hacedores y los críticos. En este mundo de la pantalla está claro que los hacedores son mayoría, a Dios gracias: Autores, guionistas, directores, productores, realizadores, actores, técnicos... yo incluyo entre los hacedores a los críticos con "oficio" y responsabilidad , desde luego. Después están los críticos demoledores... los que no construyen nada...

Los críticos en general hacen un trabajo efímero, que no es de creación sino que se apoya en una obra previa (en la mayoría de los casos no para sustentarla ni para elevar nada digno sobre ella... ). En el caso de estos que yo llamo demoledores, como su nombre indica, se apoyan en la película para derribarla. Además ellos no están sujetos a crítica con lo que se dedican sin restricciones a machacar a los creadores para hacerles pagar por su osadía.

Uno de estos se ha atrevido a realizar la estimulante y refrescante tarea de recopilar en una gran obra todas las películas que ha podido, a modo de diccionario enciclopédico, para después dedicarse a derribarlas una por una en cuatro líneas contadas, con lo que de paso se carga, o mejor dicho se intenta cargar, esos filmes que pertenecen a nuestra memoría colectiva, al recuerdo grato o emocionado que conservan con frecuencia millones de ciudadanos mucho más agradecidos.

En realidad críticos destructivos los hay en todas partes, como esos individuos que dicen que ellos no votan a ningún partido porque: "Son todos unos ladrones!" (Piensa el ladrón...) Son también gente que ha encontrado un espacio seguro, su burladero desde el que mofarse, su trinchera desde la que disparar cómodamente. Ante todo no preocuparse, que ellos no se van a meter nunca en política, ni de presidentes de la comunidad, vaya....

Casi todos los críticos cinematográficos sustentan además un falso prestigio y poder de influencia, ya que la mayoría de los mortales rara vez los leemos... Muchos de ellos se ganan la vida sacando fallos con una saña inmisericorde que sorprendería si no fuera porque somos multitud los que ya nos hemos dado cuenta de que en esta vida tiene que haber gente para todo.

Por supuesto que estos críticos resentidos tienen su público, ya he dicho que hay gente para todo, incluso hay algunas películas con las que son complacientes. Estas escasas creaciones favorecidas por su crítica se dividen en dos grupos, según he ido observando:

El primer grupo es el formado por las películas que verdaderamente les gustan, de verdad, de corazón, las que son como ellos: críticas, negativas, cínicas y faltas de compasión, cuando no directamente sórdidas, retorcidas y truculentas. El otro grupo es el de las grandes obras clásicas, con frecuencia sobrevaloradas, tipo "Casablanca" o "Lo que el viento se llevó", que han adquirido la categoría de mitos cuasi intocables por lo que estos escribientes no tienen los redaños de tocarlas; porque esta clase de críticos son cobardes y no se oponen a la ortodoxia establecida.

Sin embargo sí se ensañan con los directores noveles como en el caso de la directora norteamericana que firma "Love Song for Bobby Long" o, por poner otro ejemplo, con el magnífico director de "Los chicos del coro", Christophe Barretier creo que se llama. Como también es la primera película que firma, lo más bonito que le dijeron algunos sobre ella es que era plana... Son cobardes y cómodos, son de esos que quieren destacar no creciendo sino cortándole la cabeza a los demás... Eso sí siempre sin arriesgar nada.

Desde aquí mi admiración para los creadores valientes que nos hacen la vida más agradable con sus obras a pesar de los disgustos que los envidiosos les hacen pasar. Rompo una lanza en favor de los críticos sanos, que ellos ya saben de sobra quienes son, y que no son creadores frustrados sino simplemente amantes del buen cine.

Y por último reconozco que esto que acabo de escribir es una crítica y además destructiva. Me responsabilizo de ella, y la justifico ya que mantengo que lo suyo es ser tolerante pero no con los intolerantes. Decían en el Mayo francés: "Prohibido prohibir"...

Es bueno ser positivo... pero no con los negativos. Con estos hay que ser negativo, ya que no entienden otro idioma. (y si no que se lo digan a Zapatero con el tema del terrorismo).

La vida siempre tiene su aritmética que no falla, aunque muchas veces no queramos saber contar.... Esa justicia lógica, nos indica que más por menos da menos, por ello no quiero ser complaciente con los detractores del talento (no quiero ser positivo con los negativos...) menos por más da más, por eso no quiero ser negativo con los críticos "con criterio", con criterio sano, vaya... Por último menos por menos da más, y por eso me he decidido a escribir este artículo para expresarme en contra de la destrucción sistemática. En definitiva, que la negatividad gana siempre ante la positividad excepto cuando se les responde con la misma moneda... Por supuesto que más por más da más, miel sobre hojuelas... y yo me despido ahora porque ya no doy más de... SÍ.

Carlos Marcos © 2007

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