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jueves, 3 de abril de 2008

sobre el AMOR y el MIEDO.

Generalmente decimos que lo contrario al amor es el odio aunque siempre hay quien puntualiza que en realidad es la indiferencia.
Con el paso del tiempo aprendí que esto no era realmente así...

Lo primero que comprendí es que el odio no es lo contrario al amor sino que es un amor despechado, desviado o pervertido.

En cuanto a la indiferencia, está claro que es lo contrario a la diferencia... que adémás suele ser la causante de que algo nos atraiga -de que no nos sea "indiferente"...-.
Así pues podríamos concluir que la indiferencia es contraria a la atracción, antes que al amor...
...y no es lo mismo la atracción que al amor, esa es otra buena lección que la vida nos da... (no niego que la atracción pueda ser un camino para llegar al amor).

Pero vayamos al grano ¿qué es lo contrario al amor?
Llegó un día en que leí por primera vez aquella revelación: Lo contrario al amor es el miedo.

Si tuviera que escoger una sola enseñanza espiritual o filosófica, me quedaría con ésta.
Creo que casi todo lo demás se desprende de esta frase; que en ella, en alguna medida, está todo dicho.

Pero también sé que es necesario desarrollarla para que las personas que no han llegado a comprenderla puedan hacerla suya. Voy a intentarlo:
Antes de nada empezaré con un par de ejemplos: Ahora que nuestros países europeos están recibiendo la afluencia masiva de inmigrantes que provienen de otros países (de otras culturas, de otras razas...), el nativo de aquí reacciona con acogida, aceptación (que es el terreno del amor: no en vano se ha definido el amor como la aceptacíon de algo o alguien) o bien con rechazo, incluso repulsa que es el terreno del miedo, miedo a otras costumbres, a no entender lo que dicen, al color diferente de una piel, a lo desconocido.










El amor genera convivencia, integración, aprecio y bondad; el miedo genera marginación, persecución, desprecio, maldad. Por supuesto que con frecuencia lo que se experimenta es una mezcla de ambos...

El segundo ejemplo es en realidad una comparación, tan sólo una metáfora:
Tradicionalmente en casi todas las culturas el color blanco se identifica con el amor puro (trajes de novia, rosas blancas, etc...) Además el blanco perfecto es el resultado de la unión de todos los demás colores. De igual forma debemos comprender aunque sé que no es fácil que el amor engloba a todas las emociones del ser humano, por eso todo lo perdona y todo lo comprende en lugar de criticarlo, porque todo está en él.
El color negro es la ausencia de color: todo lo contrario al blanco. De igual modo el miedo es la ausencia de amor. Incluso el color negro y la oscuridad se asocian al miedo, a la falta de luz.














La relación entre el amor y el miedo es de opuestos perfectos y absolutos. Funciona igual que la relación entre el blanco y el negro.

Para que te resulte fácil la metáfora, imagínate un mundo en blanco y negro. En él no todo es blanco o negro, de hecho casi nunca hay cosas del todo blancas o del todo negras: hay mil matices grises, pero si hay blanco suficiente todo resulta claro, sin embargo si predomina el negro, el tono se ve oscuro. Que predomine el negro significa que falta blanco, sólo eso. El negro en realidad es la nada, el vacío, una ilusión.

Si relees este último comentario sobre el mundo en blanco y negro y sustituyes blanco por amor y negro por miedo, verás cómo funcionan las cosas.

Por supuesto que estamos haciendo este juego con el blanco y negro de un modo simbólico, cualquiera que tenga la tentación de entender que todo lo blanco es digno de amor o produce amor y lo negro alrevés (tentación en la que algunos racistas caen, si es que aceptamos que hay gente negra y blanca que es la primera mentira ya de entrada) está fabulando y no está entendiendo nada... en fin no confundamos las cosas y tomemos la metáfora como lo que es.

Aclarado esto continuamos con nuestro ejemplo:
Por supuesto que en la realidad hay más colores y también goza de mucho más color nuestra vida emocional, hay ternura, atracción, indiferencia, vergüenza, ira, odio, complicidad... todos estos colores son también importantes para tener una vida sana y feliz, pero recuerda siempre que cuando empieces a ver todo muy "negro", el "blanco", el amor puro (la reunión y aceptación de todas las demas emociones humanas) es el que tiene más poder para que se haga la luz en tu vida.

Hay otros colores que también puedes usar: el sentido del humor da muchísima luz también, quizá sea algo así como eso que llaman un blanco roto... y la ironía, pudiera ser amarillo limón? no sé, la ternura, ¿rosa?, no lo sé, pero está claro que el que más va a neutralizar al negro es el blanco, porque son opuestos y el negro (miedo) es la negación del blanco (amor).

Es bueno ser consciente de que cuanto más miedo sienta, menos amor tendré y que, por tanto, si fomentamos el amor en nuestros pensamientos, el miedo tiende a desaparecer. ¿Cómo puedo hacer para fomentar el amor o hacer desaparecer mi miedo? Pues intentando conocer mejor, en un acercamiento positivo, aquello que me asusta.


Lo primero que vemos ya, es que el amor puede crecer gracias al conocimiento, necesita de él en realidad ya que no se puede amar lo que no se conoce... ("del roce nace el cariño").

Esto no quiere decir que todo lo que conozcamos mejor lo vayamos a amar más (a veces le cojemos "manía", aversión o fobia a algo y conforme lo vamos conociendo lo rechazamos más porque nos fijamos en sus aspectos negativos), pero sí es cierto que lo ideal para poder amarlo es fijarnos en sus aspectos positivos y aceptarlos y eso conlleva tiempo y conocimiento.

El conocimiento nutre al amor de igual manera que la mente siempre es el alimento del corazón (otra gran verdad revelada). Un corazón que no es nutrido por un buen conocimiento nunca produce un verdadero amor sino cercanía, necesidad, apego, dependencia o como lo queramos llamar, pero el amor con mayúsculas es otra cosa, es algo profundamente espiritual, y por lo tanto, consciente, perseverante e inteligente. El conocimiento y la verdad le sientan bien.

Respecto a este tema de que no se puede amar lo que no se conoce, puedo dar otro ejemplo, en este caso un ejemplo personal: yo le tenía en tiempos auténtica aversión a los temas legales, todo lo que sea jurisprudencia. Hasta que en unas oposiciones que intenté sacar de jovencito, tuve que lidiar con estos temas y poco a poco fui descubriendo un mundo nuevo que me iba cautivando, si no me llegó a apasionar seguramente es porque al final abandoné esas oposiciones, pero de haber seguido con el tema, estoy seguro de que cada vez me hubiese sentido más cerca de los asuntos legales.

Y es que el amor también es cercanía. La lejanía destruye el amor ("amor de lejos... amor de pendejos" dicen en México).

El amor produce acercamiento, contacto mientras que el miedo produce huida.

Pero volvamos al tema: Si no hay verdadero conocimiento, no es amor sino "enamoramiento", capricho, obsesión, fijación, necesidad... El amor es lo que siente un compositor por la música o los padres por sus hijos (Va evolucionando de una ilusión muy grande a una aceptación total. Crece con el tiempo).
Hay además algo muy importante que procede igualmente de nuestro ser superior y no del corazón y es la intención, el hecho de querer querer, define al verdadero amor.

El amor, llevado al límite, más que un sentimiento es una decisión. Esto entronca de algún modo con la idea de la buena voluntad que formuló Kant. El verdadero amor es tal por ser voluntario y consciente, es consecuencia (y causa) de la libertad personal más que de la necesidad o la comodidad.
Como he leído en un libro del escritor hindú Deepak Chopra, el amor no es lo que sientes, el amor es en lo que te conviertes...
Para ello debes haber comprendido antes que: nada merece más la pena que convertirte en ello. Es amor por decisión, por deseo de amar... o sea que el amor verdadero surge como una potencia, no como una necesidad.
Pero y qué hay del miedo? El miedo, al contrario, procede del desconocimiento y es siempre, por definición, a lo desconocido. Aquello que no sabemos que nos puede reportar, nos puede produce inquietud y temor.
Quiero dejar claro antes que no siempre lo desconocido nos producirá miedo, ya que tiene la capacidad también de atraernos, excitarnos, esa atracción por lo desconocido es lo que llamamos aventura y es la inseguridad como potencia y no como sufrimiento. Puede resultar necesaria y refrescante a veces. Con el tiempo suele derivar no obstante hacia ago mas estable (a través del conocimiento) o si no, tiende a desaparecer.
También puede darse el caso de que sea algo conocido lo que nos "asusta" (volar en avión, las serpientes, enamorarte...) entonces estamos ante un caso de trauma psicológico o "fobia", no es en realidad miedo sino un sufrimiento mental que surje por heridas pasadas pero no cicatrizadas bien por así decirlo.
El miedo genuino es eso que se te apodera en un callejón oscuro en una ciudad desconocida en el momento en que oyes un ruido que jamás antes habías oído...

El miedo es inseguridad en estado puro mientras que en las fobias hay ciertas cosas que ya sabemos porque hemos vivido antes esa situación que no nos gusta. La fobia es el rechazo por algo que, aunque no nos es del todo desconocido, no acabamos de aceptar como es. Hay otro concepto que se parece al amor a priori y es el apego: es el refugio en algo o alguien que, aunque en el fondo no aceptamos, no lo queremos rechazar por miedo a afrontar su pérdida.
En el apego no hay verdadero amor sino ansiedad ante la pérdida. Si lo jugamos en positivo se convertiría en amor al buscar estar con la persona en vez de temer perderla. Pero esto pasaría por comprender y aceptar todo lo bueno que hay en ella. En la fobia no hay verdadero miedo a lo desconocido sino ansiedad ante el encuentro con algo ya vivido antes.

Pero sigamos con el amor y el miedo, nuestras emociones principales...(simplificando y para entendernos ya que el amor en realidad para mí no es una emoción sino algo mucho más elevado y que no corresponde al cuerpo emocional del individuo. El amor real es un sentimiento, como la solidaridad, o la compasión (en realidad el amor es el sentimiento total e incluiría a estos dos) requiere pues de un pensamiento o convicción previa y, por tanto, es algo más espiritual, es más profundo que una emoción, procede de un nivel más alto).
El amor es la sensación de placer psicológico, es la más placentera para el espíritu..
El miedo es el dolor psicológico, es lo más desagradable para el espíritu


El amor es la expresión de la salud emocional y psicológica, el miedo es el síntoma de todo lo contrario: Los síndromes ansiosos y depresivos se caracterizan por los miedos que desarrollan quienes los padecen, el síntoma principal de una depresión no es en absoluto la tristeza. Esta es una emoción normal y totalmente reivindicable como parte de la vida emocional sana de un ser humano.
Una persona hundida en una depresión o en la locura sufre continuos miedos y fobias, su vida se convierte en una huida, cada vez hay menos seguridad...

El miedo produce enfermedad a todos los niveles (las disfunciones psicológicas producen disfunciones a nivel del cuerpo como todos los terapeutas modernos sabemos). No hay ninguna sensación más devastadora para el cuerpo y el alma que ésta.
A veces confundimos la tristeza natural de una pérdida con el miedo a quedarnos solos, tal vez para siempre... la primera sensación se puede vivir sin demasiado drama y bien canalizada, con el tiempo, incluso "saborear" en forma de melancolía, la segunda es profundamente destructiva para nuestro ser. Ataca de frente nuestra salud, nuestra integridad.
Pensemos por un momento: quién desarrolla más miedos, una persona rodeada de amigos y familia o una persona aislada y sin apoyos emocionales? Quién se deprime antes? Ya hemos aclarado que la depresión está en el terreno del miedo, Porque cuando estás lleno de amor por tu vida, tus gentes y tus dedicaciones nos resulta imposible deprimirnos o enloquecer (enloquecer es huir de la realidad).
Los síndromes depresivos tienen algo en común y es que en el fondo del problema hay un bloqueo que nos impide expresar nuestros sentimientos, una incapacidad de reaccionar emocionalmente ante las cosas.
Si negamos todas esas emociones, todos los colores, qué nos queda?... El negro, el miedo.
Es curioso porque en los desarreglos emocionales ansiosos o depresivos (dos caras de la misma moneda) se suele presentar un bloqueo mecánico del cuello, que los osteópatas disfrutamos liberando, este bloqueo es como una barrera que impide que fluya la energía entre la cabeza y el pecho, entre nuestros pensamientos y el corazón (a donde deberían llegar para calentarse emocionalmente).
Al vernos obligados a vivir sólo a nivel mental, quedamos recluidos en esa enfermedad que llamamos depresión, en la que el resto del cuerpo llega a no sentirse incluso (la sed, el hambre, el deseo, el tacto, los olores parecen no tener presencia en el enfermo). El sufrimiento se instala en la mente y la mente sin corazón es puro miedo, de nada se fía, todo lo analiza, todo le preocupa, todo se vuelven dudas, no hay certezas, porque todo está helado, el calentador emocional está desenchufado y queda al mando una mente solitaria que se neurotiza relativizándolo todo sin conseguir nunca sentirse segura.
Tampoco creáis que vivir en el corazón sin ser nutrido por la psique con buenos pensamientos es ningún chollo: es la impulsividad, la enfermedad mental o incluso la locura.
Decíamos que la locura es la huida de la realidad y un corazón que "no sabe" es un corazón que no ve (el que no sabe como el que no ve dice el refrán...) y por tanto se pierde de la realidad generando de igual forma el miedo y demás emociones "oscuras": el victimismo, el sacrificio, el odio, la paranoia... La inmadurez en definitiva que puede provocar en algunos casos hasta el crimen pasional o el suicido por no ver otras salidas más inteligentes ante las cosas, por no saber relativizar. Por tomárselo todo demasiado "a pecho"...
Yo cuando veo a esas jovencitas que van siempre con un t-shirt con un corazón enorme (aunque comprendo que es lo que les toca a esa edad: estar un poco loquitas...) me dan ganas de regalarles otro con un cerebro porque esa errónea, con perdón, cultura del amor de corazón ese de: haría cualquier cosa por ti, que sin ti no soy nada, etc... lleva a todo tipo de excesos cuando no a la enfermedad o a la dependencia patológica de sustancias, sexo, etc... porque un corazón solo no ve, sólo es un motor que da vueltas sin un volante que le guíe. Se va a hacer mucho daño, seguro. El amor tiene la necesidad de ser emocionalmente inteligente y esto es algo que se aprende.
Se me ocurre en estos momentos que seguramente el amor no sea más que el buen entendimiento entre el corazón y la cabeza, o que el amor es lo que sienten entre sí el corazón y la cabeza... Por lo que cualquier bloqueo o desencuentro entre ellos (en realidad suele ser simple falta de aprendizaje o entrenamiento de alguno de los dos, porque a amar se aprende insisto!) produce como resultado el miedo, la falta de flujo de la corriente amorosa.
La deducción (lógica) es el lenguaje predominante que utiliza nuestro córtex cerebral, el impulso (emocional) es la expresión del corazón y la intuición es la forma de conocimiento superior y por la que nos llegan las certezas, la seguridad, la salud y la felicidad, si es que todo esto no es lo mismo. La intuición es clarividente y cuasi adivina. Todo lo sabe porque sintoniza con la realidad absoluta. La intuición no duda como la cabeza ni se engaña como el corazón, en realidad es el corazón y la cabeza en armonía y acuerdo diciendo la misma cosa. La intuición es la percepción de las cosas que corresponde al amor verdadero.
Vaya, que sólo se desarrolla la verdadera felicidad cuando el corazón y la cabeza trabajan juntos. Se ha demostrado ya en medicina bioenérgetica que el amor es un sentimiento que nace en alguna parte del cerebro, tal vez la glándula pinneal (alma?) y desciende hacia el corazón (donde se amplifica esa energía ganando espontaneidad y fuerza?), antes de salir al exterior a través del brazo izquierdo, sí, sí, he dicho el brazo izquierdo. El que duele en los ataques cardíacos, que son somatizaciones de haberle dado la espalda al corazón en nuestra vida (generalmente por apego al dinero, éxito, fama, poder y otras drogas duras...).
Vemos pues que el amor es la fuente principal de rearmonización del cuerpo, psique y alma. El amor, la empatía, si son sentidos de forma verdadera, todo lo sanan.
Nunca debemos despreciar el potencial del amor verdadero puesto que no conocemos nada más poderoso en este mundo. El amor real hace milagros, tiende puentes en lugares imposibles...

El amor por tanto genera sanación y el miedo enfermedad.

El amor es pues aceptación, el miedo rechazo.
El amor produce placer, el miedo dolor, sufrimiento.
El amor genera valentía. (coraje viene de cor-cordis, corazón en latín). El verdadero valor produce amor. El miedo produce cobardía y ésta produce miedo.
El amor inspira acercamiento, el miedo huida.

Lamentablemente hoy día el amor y la empatía están con frecuencia lejos del sistema oficial de salud. De ahí el resurgimiento de nuevas y antiguas formas de terapia.
La valentía es el ejercicio de la libertad, o bien: la libertad es el ejercicio de la valentía. Por tanto el amor es libertad.
El miedo nos hace sus prisioneros, o bien: el sentirnos apresados, dependientes, nos acobarda.
El amor es confianza, el miedo es desconfianza.
El amor es comunicación sincera, el miedo genera incomunicación.

El amor es verdad, el miedo es mentira, es un producto irracional de la mente enferma, todos estamos en algún grado enfermos, claro, nadie es perfecto... El miedo existe sólo dentro de nosotros: es como un fantasma que se nos viene a la cabeza en una habitación oscura... que sólo existe porque le permitimos que nos asuste, basta con encender la luz del amor y entonces descubrimos que allí no había nadie, el fantasma desaparece.

El amor es racional, funcional, útil, constructivo, genera felicidad, el miedo es irracional, disfuncional, inútil, (no confundir el miedo con la prudencia, la consciencia o el respeto ante algo o alguien), destructivo, genera infelicidad.

El amor es sabio, puesto que conoce.
El miedo es ignorante puesto que desconoce.

Sócrates nos enseñó con su intelectualismo moral que los malvados son en realida ignorantes.
Los bondadosos son los sabios, que generan felicidad para sí y para los demás.
Así pues el amor es la bondad, la sabiduría.
Y el miedo no superado produce siempre maldad, es ignorante y se defiende y ataca siempre.

El amor es la energía del alma, los miedos anidan en un alma sin energía.

El amor que es también libertad y valor, produce responsabilidad en su justa medida, el miedo produce seres irresponsables que huyen de las cosas y siempre ponen excusas.

El amor te expande, el miedo te encoge. El amor te hace grande, el miedo te hace pequeño.


El amor es positivo, el miedo es negativo:el miedo al amor es menos por más (menos)
el amor al miedo (la aceptación de nuestros miedos) es más por menos (menos)
el amor al amor (la aceptación del amor) es más por más (más) y siempre más, ya que el amor nunca se agota ni se gasta, cuanto más se da más se tiene...
el miedo al miedo es el único miedo sano, rechazar el miedo nos hace huir de él en favor de nuestra propia salud... y es menos por menos (más).
Tradicionalmente se nos ha representado o personalizado el amor por la figura de dios. A su contrario se le representa en todas la culturas como un ser infernal, ángel caído, que básicamente es un arquetipo que nos produce una emoción: temor.
El amor es la realidad más grande e importante que existe, la iluminación; el miedo es la oscuridad y un fantasma que nos persigue.
El amor, dios, está en todas partes, el universo está hecho de amor y por amor... el miedo (el demonio) en realidad no existe sino que es un producto irracional de nuestra imaginación.

Las definiciones de amor son esclarecedoras: el simple regocijo por la existencia del otro... (el miedo producíría pues la pura desaprobación ante la existencia del otro).
También se dice y esta definición me gusta muchísimo que el amor es el deseo inevitable de ayudar a alguien a que sea él mismo, el miedo conlleva pues la pulsión inevitable de impedir a los demás que sean ellos mismos. Entendamos bien que siendo un criminal o un peligro social nunca somos nosotros mismos, ya que el ser humano es amor en sí mismo cuando está sano, sólo la disfunción, la perversión de nuestras capacidades y la enfermedad siempre nos restan libertad y nos hacen malos en realidad.

Dios es amor, el universo es amor, el miedo es la falta de amor, es como el frío que es la ausencia de calor; de ello se deriva que el miedo es también la negación de dios, entendido este concepto de forma amplia: como universo o amor.
Sólo hay una cosa que tienen en común el miedo y el amor, la excepción que confirma la regla de su oposición total: y esto es que tanto el uno como el otro tienden a ser contagiosos.

Como nadie somos perfectos todos sentimos a veces amor y otras miedo. Es normal que así sea, nadie puede estar lleno de amor hasta arriba, somos humanos, falibles, siempre quedará algún vacío de amor en nosotros, ese vacío, esa nada que en realidad no es nada en sí misma, es lo que llamamos miedo, el amor es plenitud y el miedo nos produce una sensación de vacío.
El Tao dice que los contrarios se definen: el amor define al miedo igual que lo lleno define a su vez a lo vacío: por mucho amor que sembremos, siempre habrá miedo, gracias a ello tenemos motivos para seguir buscando amor para ir llenando ese vacío, gracias a ello también avanzamos. No se trata de negar ese vacío sino de aceptar, con amor, que nuestro camino siempre estará en sembrar la mayor cantidad de amor que nos sea posible sin negarnos nuestros miedos cuando los sintamos, hay que saber vivir con ellos, es la única forma de vencerlos. Negarlos sólo los engorda. No se puede llenar un vacío cuya existencia no se reconoce.

Por tanto:
Cuanto estéis dando algo a alguien, podéis verificar si lo que le estáis aportando es amor y seguridad emocional, o temor e inseguridad, porque con frecuencia nos van a aceptar por igual lo uno como lo otro, son fácilmente transmisibles y contagiables a nuestros semejantes.
Tened siempre en cuanto que cuando algo os produzca miedo tenéis también la opción de intentar amarlo.

Cuando tengáis que escoger entre dos caminos, podéis decidir antes cuál es el camino del amor y cuál es el del miedo.
El que escoge el camino del amor no se equivoca nunca.
El miedo no es por sí mismo una razón suficiente para tomar una decisión madura. A todos nos puede producir una reacción emocional de huida pero lo suyo es que sea pasajera hasta que volvamos a tomar el mando desde nuestro ser, nuestro yo superior, nuestra alma.
El miedo puede ser, por tanto, causa de postponer o replantearte una decisión pero si es la única causa de la decisión, eso no es una decisión es una huida.
Es como si fueras a pintar tu dormitorio y el color te saliera oscuro, esa no es razón para decidir no pintarlo. Basta con tomarse el tiempo de añadirle algo de blanco...
El amor siempre es una razón suficiente en sí misma.
Recordad siempre que en vuestro corazón cabe tanto amor como miedo no haya y viceversa.
Bueno, no le doy más vueltas al tema, espero que os haya sido útil, con ese fin lo escribí.
Un saludo amigos, con todo mi amor... 

Carlos Marcos © 2008


3 comentarios:

  1. Sabios consejos, me ha venido bien leer este post.

    Maldito miedo cuando viene!!!! Espero que no me visite mucho..

    Besos.

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  2. ahora puede que no le dejes que te visite tanto... tal vez...
    cuidate.

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  3. perdón: "tanto como antes" quería decir.

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